Las bulbosas cúpulas de piedra blanca de Sacr-Coeur (construido 1875-1919) son emblema visual de ensueño de Montmartre, pero su verdadero atractivo es mucho más terrenal. A falta de un distrito del puerto como el lugar habitual de placeres menos-que-santo, del siglo 19 a mediados parisinos afirmaron esta aldea de la montaña como un lugar para escapar de la piedad de la Francia burguesa.
Tabernas, inmersiones, y salas de baile abrieron-algunos, como el icónico Moulin de la Galette, que ocupa los antiguos molinos de viento que coronaban esta ventosa afloramiento y artistas (Toulouse-Lautrec, por supuesto, pero también Picasso, Braque, Modigliani, y Utrillo) seguido en busca de temas provocativos y servicial.
Hoy en día, la nostalgia de la Belle poque es una industria perpetuado en los CAFs, discotecas, teatros, restaurantes, bares, boutiques y centradas en la Place du Tertre, la trampa para turistas prototipo que es fascinante precisamente por esa razón