Su construcción comenzó en el siglo XII, al estilo románico, sufriendo modificaciones hasta el siglo XX, lo que reduce su austeridad primitiva.
La sacristía, el claustro y los azulejos que cubren sus galerías, así como la capilla, son ya de la época gótica.
Se destaca en la fachada oeste una hermosa rosácea del siglo. XIII. En el interior se destacan las pinturas de Nasoni, el retablo mayor en talla dorada, y el altar de plata del Santísimo Sacramento.