Un garito muy pijo con varias peculiaridades. La primera, que abre hasta tardísimo y es refugio de muchos a los que ya han echado de otros sitios. La segunda, que es el coto de caza de multitud de divorciadas (o no) con pasta y con ganas de cenarse un yogurín.
Esto último, que puede echar para atrás a muchos, es para mí el punto divertido del sitio.
Que te entre una señora de buen ver y cierta edad, y te invite a copas tiene su gracia. Más gracia teniendo en cuenta que las copas valen un pico. Yo nunca he pasado de ahí, pero tengo un conocido que se acabó yendo con una y a la mañana siguiente ella le regaló la playstation de su hijo. Magistral.
Uno de los locales de moda que marca un referente en la noche de Madrid con buena música y estupenda gente. Un local necesario en la capital.