Una de las entradas al famoso Bairro Alto, donde trabajó por última vez los antiguos establos de los condes de este barrio tÃÂpico y pintoresco, donde anota un pozo de agua secular y los arcos pombalinos originales, se encuentra uno de los restaurantes más populares de la capital. El menú de delicias rellenas de inspiración portuguesa exalta los paladares más exigentes, sobre todo si van acompañados por algunos de los mejores y más raros vinos portugueses. Con una cuidadosa atención al detalle, cultiva un espÃÂritu cosmopolita de ambiente personalizado. La carta de vinos es uno de los sÃÂmbolos de la casa y no son los mejores y más raras néctares portugueses.