Si visita la capital de Croacia en verano, quedará con la impresión de que los croatas pasan la vida bebiendo café. En parte, eso es verdad: una de las pasiones de los croatas es sentarse con los amigos en una de las cientos de terrazas dispersas por toda la ciudad, y conversar sobre política, futbol y el futuro. La ciudad tiene un millón de habitantes y mucho movimiento hasta cerca de las 21 horas, momento en que comienza a llegar la noche. A pesar de notarse aún las características comunistas, en las calles ya no se escucha solo el croata, sino también el italiano, el francés, el alemán y el americano (fruto del creciente turismo de la ciudad).
Tal como Praga (en la República Checa) y Budapest (en Hungría), Zagreb pasó a ser un destino de moda para quienes pretenden conocer el Este de Europa. Según los croatas, el boom turístico comenzó hace cinco años: Zagreb está a menos de dos horas en avión de cualquier ciudad italiana. Para un viaje más completo se recomienda una visita al litoral de la Costa Dalmática (más al sur del país), por ciudades como Split y la histórica Dubrovnick.
POR QUÉ IR?
Zagreb es el centro del arte y cultura contemporáneos de Croacia.
La conjugación única de torres medievales, palacios del siglo XIX, mercados al aire libre y catedrales antiguas.
ORIENTACIÓN
Zagreb está dividida en dos partes: la ciudad baja y la alta. Comience por la baja, donde encontrará algunos de los principales museos y atracciones turísticas de la ciudad. Es fácil recorrer la ciudad a pié. Sus calles son planas y en verano los paseos son muy agradables. La Plaza Bana Jelacica es considerada el corazón de Zagreb y allí pasan las líneas de los principales eléctricos que atraviesan la ciudad. También hay decenas de cafés y heladerías y (atrás de la plaza) el Dolac (el mercado al aire libre), donde se venden flores y frutas en pequeños puestos de feria. A veces, la plaza se transforma en escenario para presentaciones circenses y hasta en un campo de basquetbol con acaloradas disputas (para quien no recuerda, el Cibona de Zabreb, que ya fue uno de los principales equipos de basquetbol mundial y donde jugó Drazen Petrovic).